Ocio y negocio: la frontera

Publicado: 18 octubre, 2015 en Sin categoría

Con mi toga y mis tacones

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         Hay mucha gente que dice que el espectáculo hace ya tiempo que dejó de ser un arte para pasar a ser un negocio. Sí y no. Ni blanco ni negro. Pero no deja de ser paradójico un negocio para el ocio. Porque, como sabemos, negocio no significa otra cosa que no-ocio. Lo que viene siendo trabajo, vaya. Y a un artista le es difícil separar su arte como inspiración que como medio de vida. Y tampoco es preciso hacerlo, ni ponerse más papistas que el Papa. Porque igual que el panadero hace panes para ganarse la vida y para darnos de comer, nada obsta a que los artistas hagan otro tanto. Pero con una diferencia: el artista no puede dejarse su arte en el obrador. Cosas de la vida. Ay ese plus de La Boheme

         ¿Nos pasa eso también a nosotros? ¿Nos dejamos la toga en…

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